Calculamos que los sectores de banca minorista y mayorista crecerán a tasas del 10,2 y 9,8 por ciento, respectivamente, hasta 2022, con el financiamiento para consumo y el crédito hipotecario como principales impulsores de ese crecimiento, si bien todos los segmentos de productos experimentarán mejoras.
Latinoamérica es además la región más rentable para la industria bancaria global. El retorno total del capital (ROE) en 2017 fue del 14 por ciento, por encima del resto de las regiones del planeta y más del doble del rango de 4-6 por ciento de la mayoría de las regiones desarrolladas (lo que implica que en muchos países los bancos no llegan a cubrir el costo del capital). Las ganancias son el principal factor del desempeño superior de la región: los márgenes de intereses sobre los activos se ubicaron en el 4,9 por ciento en 2017, 1,8 puntos porcentuales más que las regiones que le siguen, y los márgenes de comisiones en torno al 1,3 por ciento. Las ventajas de Latinoamérica en términos de ganancias lamentablemente son opacadas por una baja eficiencia en costos, evidenciada por una tasa de gastos operativos del 3,9 por ciento de los activos (1,5 puntos más alta que la región que le sigue), y la mala calidad de sus activos, con provisiones equivalentes al 1,1 por ciento de su valor.
Los líderes nacionales (bancos con activos totales que triplican o más el promedio del mercado) son los principales ganadores en términos de rentabilidad promedio, con un ROE combinado del 15,2 por ciento. Las instituciones grandes (activos totales entre el promedio del mercado y tres veces esa cifra) y las medianas (de un cuarto del promedio hasta éste) les siguen con ROEs de 13,6 y 13,1 por ciento, respectivamente. Pero los factores que impulsan la rentabilidad varían en cada caso. Mientras que los líderes nacionales se basan principalmente en la eficiencia, los bancos grandes y medianos lo hacen en sus ganancias, principalmente márgenes, y en la calidad de los activos, con un coeficiente de provisiones sensiblemente más bajo que los líderes o los bancos más pequeños.
Los bancos minoristas latinoamericanos de menor tamaño (con activos inferiores a la cuarta parte del promedio del mercado) son los menos rentables entre todos los grupos, y obtienen un ROE de 3,9 por ciento en promedio, bastante por debajo del costo del capital. Este desempeño se debe a un bajo retorno de los activos (ROA) y a un coeficiente de apalancamiento inferior al promedio. El ROA se ve fuertemente afectado por estructuras de costos ineficientes y activos de mala calidad.
La batalla por la rentabilidad involucra a un alto número de bancos de todo el mundo, particularmente en mercados muy competitivos y con bajas tasas de interés de regiones desarrolladas como América del Norte y Europa. ¿Qué pueden aprender los bancos latinoamericanos de los triunfadores de estos mercados?
Según nuestro análisis, los bancos latinoamericanos ya están aplicando muchas de las prácticas de los bancos ganadores de todo el planeta, aunque existe cierto número de prácticas adicionales que podrían proveer ventajas competitivas adicionales para las instituciones latinoamericanas:
El crecimiento y la rentabilidad de la banca minorista en Latinoamérica han sido sólidos en los últimos cinco años, y esperamos que esta tendencia continúe – siempre y cuando la estabilidad política y financiera se mantengan firmes en la región.
Pese a ello, los análisis dejan en claro que la rentabilidad general de la región no es garantía del éxito individual. Existen grandes diferencias en el desempeño entre triunfadores y perdedores, y anticipamos que estas diferencias se acrecentarán en los próximos años a medida que las instituciones más exitosas continúen adoptando prácticas de vanguardia.
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