Para acompañarlas, los líderes tienen que gestionar tensiones opuestas. Como lo hacían los antiguos filósofos, que mediaban entre Heráclito y Parménides, los actuales líderes tienen que ir seleccionando artesanalmente qué prácticas son dinámicas y cuáles son estables. El objetivo tiene que ser alinear a las distintas áreas de la empresa, para crear una cultura innovadora que tenga como foco al cliente y la creación continua de valor.
La utilización de Metodologías Ágiles es una estrategia clave para llevar a cabo ese cambio y lograr el éxito. Ahora bien, para atravesar este proceso es fundamental considerar a las personas y sus miedos dentro el proceso de cambio. Esto se verá acentuado, principalmente porque los líderes del proceso deberán pivotear permanentemente entre prácticas que, a priori, pueden parecer contradictorias: dinamismo y estabilidad; control y autonomía.
Las organizaciones van a necesitar ser al mismo tiempo dinámicas y estables. Las prácticas dinámicas permiten a las empresas responder de forma ágil y rápida a los nuevos desafíos y oportunidades, mientras que las prácticas estables favorecen la fiabilidad y la eficiencia al establecer una columna vertebral de elementos que no necesitan cambiar con frecuencia. Karin Ahlbäck & Co, (2017), en el artículo «How to create an agile organization» establecieron dieciocho prácticas críticas para lograr generar organizaciones ágiles.
Desde nuestra experiencia, éstas son las 8 prácticas en las cuales se debería poner el foco al comienzo de todo proceso de transformación:
Ahora bien, para atravesar este proceso es fundamental considerar a las personas y sus miedos dentro el proceso de cambio.
Otro punto importante en el que las organizaciones se pueden enfocar para lograr el cambio que necesitan, es en aumentar el nivel de autonomía de los empleados, logrando de esta forma que asuman una mayor responsabilidad de la parte del trabajo que tienen que desarrollar y aumente el nivel de compromiso hacia el cliente. El desafío está en encontrar el equilibrio adecuado entre control y autonomía ya que el exceso de una u otra puede generar resultados negativos. Como mencionan Michael Mankins & Eric Garton (2017) en el artículo “How Spotify Balances Employee Autonomy and Accountability” hay que hacer frente a estos 3 desafíos para lograr la autonomía adecuada:
El plan adecuado para empezar con la transformación varía en función de la compañía y su estadio de desarrollo. Por ejemplo, las empresas más burocráticas, que se caracterizan por su fiabilidad, formas de trabajo estándar, aversión al riesgo, silos y eficiencia, necesitarán desarrollar más sus prácticas dinámicas. Las Start-Up o empresas más jóvenes tienden a actuar con rapidez pero a menudo carecen de disciplina y de una ejecución sistemática por lo que deberán enfocarse en desarrollar una mayor estabilidad.
Y por último, un principio en el que se debe trabajar es en aceptar la magnitud del cambio, ya que los mayores desafíos durante las transformaciones ágiles son los culturales. Y como pasa en todo cambio, él éxito depende principalmente de capitalizar los aprendizajes que surgen en el camino.
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